Carlos Dariel
Del poemario
“Según el fuego”, Nostromo Editores, 2004
abro los ojos
penetro falsías y honduras
opongo a los objetos
la dimisión de sus formas
ensayo el orden de las traiciones
intuyo cuánto de luz
se nutre en los velos
***
había nomás que abrir una pregunta
y esparcir sus goznes por el aire
desabotonar los silencios
elididos en las palabras
era cuestión nomás
de protegerse de lo
esperable tolerable amable
del seguro clisado de la memoria
y de la blanda saliva que cura y
conjura
el propio trayecto
de eso se trataba
***
crispan en el viento
los cadáveres de la memoria
hay miel
en las grietas del deseo
bajo la noche húmeda
llagas al desnudo
en el páramo
***
así
nervadura del cielo
hierba
indigente
que se
hincha de luz
así
mi pensamiento
pulsa la voz del universo
¿ha de renunciar esta hierba
a su infatuación?
¿será fatua
también
la infinitud?
***
Del poemario en carpeta “Cuestión de
lugar”
La
muerte en bicicleta
el acero
clavado en la espalda
una mañana
en dos ruedas
una mañana
mano
asesina
dos ruedas
cambian de dueño
esa mañana
puñal
alzado
luto en la
fábrica
sus compañeros
El hombre de bartc "El hombre de bar"
consume
entre humo y alcohol
su último cielo
atrás quedaron los días
que ya no
que no recuerda cuándo
ni con quién
es medianoche y sus ojos
buscan un lugar apacible
donde detener el galope
¿es bella esa niebla que crece detrás
de su mirada?
¿reliquia ella?
las horas suceden
para ese hombre
como si
fósiles
la memoria de sus manos
recogiera
PD: aquí sigue lloviendotc "PD\: aquí sigue lloviendo"
y llueve
como si sólo se tratara de dejarse caer
así porque
sí
como si no
valiera la pena
como si no
fuera posible
izar la
risa
hay lluvia
en el ánimo
y en las
bocas
y en
cualquier ventana
orientada
hacia el espanto
llueve y
sin embargo
hay
secuela de risa
en la sed
***
Otros poemas inéditos
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***
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tengo por delante
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perseguirá
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***
un bastón
le alcanzó
al anciano zen
para
explicar el nirvana
había
venido del oeste
y volvió a
marcharse
con una
sandalia en la mano
todavía